Chile al borde del colapso

[Originalmente publicado en Actualidad Chilena, 23 de Marzo de 2020]

Llevamos una semana donde el Covid-19 es prácticamente el único tema de conversación. Los alcaldes y distintos actores sociales como el Colegio Médico han insistido durante días que Sebastián Piñera debe decretar una cuarentena nacional, sin embargo está a la vista gracias a los videos disponibles en redes sociales que los trabajadores deben cumplir sus labores de manera presencial a pesar del peligro que implica el virus, mientras las personas de sectores acomodados están huyendo de sus hogares del Sector oriente de santiago (lugar más infectado de Chile) para sus segundas o terceras casas en los sectores costeros.

¿Por qué tanta porfía la de Piñera de no querer decretar cuarentena general pero sí un toque de queda que no afecta a nadie? Porque Piñera entró al dilema más grande que ha tenido el liberalismo en estos últimos 100 años: O salvo las vidas de las personas, o dejo que el país caiga a a un colapso económico del cual pasarán décadas de recuperación y que probablemente concluyan en la dimisión del presidente o en la muerte de miles de personas pobres.

Tres pasos para entender este avance al acantilado:

  1. El mercado del trabajo en Chile hace que medidas de aislación social estricta como las que tomó China son impracticables. Marco Kremerman en Ciper Chile, 3 millones 600 mil hogares no pueden cumplir las medidas de aislación social debido a su precariedad, la que la llevará a romper la cuarentena o colapsar económicamente. En un plano geopolítico mundial se estima que se perderán alrededor de 25 millones de empleos, llevandonos a la peor crisis económica desde la crisis del 29.

Volviendo a Chile, esto puede llevarnos a un escenario probable de violencia entre vecinos pero acompañado en otros sectores de estrategias de solidaridad barrial que van a reafirmar un tejido social que se ha ido reconstruyendo (con sus bemoles) desde el 18 de octubre.

  1. Los militares en la calle no tienen prácticamente ninguna utilidad; la utilidad no es ahora sino posterior, cuando se intente volver a la normalidad post-coronavirus, pero que en ese momento va a ser menos justificable que sacarlos ahora. Hasta el día de hoy no han hecho una sola cosa útil, salvo tomar control de las fronteras que eso es lo que hacen siempre. Ellos están fuera para lo que vendrá, y no lo que es hoy.

  2. Chile ya tiene una economía golpeada, desacelerada, que durante todo el 2019 ya venía mostrando debilidades que han sido des-veladas por los meses de resistencia popular que dejaron una economía golpeada, semiinconsciente, respirando con dificultad y que con suerte se pudo sentar al lado en una banca para recuperarse. Las medidas necesarias para el coronavirus implican: dinero y cierre del comercio del país, reduciendo la subsistencia del estado a lo mínimo (energía, servicios basicos, comunicaciones, la famosa “cadena de abastecimiento”). Es como cuando el computador se debe colorar en “modo seguro” en caso de que haya un virus en él.

Camino al desastre

Este escenario cuasi-apocalíptico es el que golpea todo el mundo y Chile no es la excepción, estamos a semanas del comienzo de uno de los terremotos más fuertes que hemos vivido en nuestra sísmica vida. Luego de la próxima semana (segunda de cuarentena) las personas no aguantarán más en casa y saldrán algunas veces a lugares públicos a re-abastecerse y/o a buscar el dinero diario para vivir, lo que de todas formas aumentará y afilará la curva de infectados. La presión social vía redes sociales más las notables intervenciones de Izkia Siches harán tener en el dilema ideológico, político y espiritual más grande de este gobierno: o las vidas humanas o la generación de ganancia por parte de los más ricos. Queremos creer que Piñera algo de humanidad en su corazón tendrá (o la suficiente astucia política para calcular los daños irreparables si no toma esa decisión) y decidirá hacer una cuarentena total general, que significará un duro golpe a los empresarios pero que tendrán que resignarse. Un buen gesto que probablemente salve vidas, pero luego de ello viene la debacle.

Las empresas tendrán plena libertad de despedir trabajadores a mansalva, lo que provocará que millones de personas se queden sin trabajo, sin formas de subsistir y con mucha ira dentro de sí. Esta ola de despidos tocará uno de los sectores más débiles y de lo que poco se habla: el sector inmobiliario. Una gran cantidad de arriendos sin pagar producirá que los avales sean presionados a responder ya que sus arrendatarios no son capaces de pagar, mientras los avales y los dueños que compraron estos departamentos de a dos o tres que pensaban que “se pagarían solos” tampoco tendrán fondos suficientes para solventarlos, encendiendo el primer fósforo de toda la cadena, como se ha viralizado.

El hambre, la ira por dejarnos morir “hacinados como pobres” como señaló una señora por televisión, hará que la gente no le importe nada y salga a las calles a protestar. Peor que en la revuelta de Octubre la gente saldrá a saquear y quemar todo lo que pueda, golpear e incluso matar cuicos, mientras a la vez aumentan los infectados a causa de estas movilizaciones. “Esto es para los que sigan vivos!” será la consigna.

Ningún sector político salvo los lunáticos como Axel Kaiser apoyarán al gobierno, y mientras los militares reprimen las protestas, por detrás se hacen las tratativas para que Sebastián Piñera se vaya por la puerta de atrás junto a todo su gabinete, humillado, derrotado, acabado, junto a todo el modelo de gobernanza liberal que lo acompaña. Esto es en el mejor de los casos, si es que no muere asesinado por una persona pobre que perdió a su familia por el covid-19.

Los tiempos que vienen son más inciertos que este desenlace.


_Esto puede ser una simple narración ficticia adaptara para un cortometraje distópico. Nos gustaría que así fuese y tenemos fe en la gente común y en su criterio. Pero para el liberalismo, así como estamos viendo como ocurre en EEUU y en Gran Bretaña, prefiere la generación de ganancias antes que la vida de las personas. _

¡PERO ESTO PUEDE CAMBIAR!

Es por eso que exigimos Paro general absoluto sanitario, manteniendo los servicios mínimos y generación de redes de solidaridad para los más pobres que necesitan lugares donde resguardarse, congelamiento de cuentas de servicios básicos. Que los militares hagan ollas comunes, ayuden a sanitizar y preocuparse de una vez por todas de las personas. ¡A tomarnos la moneda y usarla de casa de refugio si es necesario!